DIABETES Y LA DISFUNCION ERECTIL

 

 

Entre los diabéticos hay 3 veces mas impotentes que entre los no diabéticos

El 50% de los varones diabéticos desarrolla una impotencia funcional ( Disfunción eréctil o DE ) dentro de los 10 años siguientes al diagnóstico .

La frecuencia es que lo tengan entre un 50% y 70% en los varones diabéticos … y además se incrementa con la edad, llegando a ser 95% en varones diabéticos de 70 años.

[ Por mejor que suene políticamente correcto, la Disfunción Eréctil, es lo que siempre se ha conocido por Impotencia, a secas
]

La disfunción eréctil (DE) casi siempre indica la existencia de un problema circulatorio. Para hablar sin tecnicismo, el hombre o no se empalma .. o se le cae en pleno acto sexual

El organismo trata de llenar los vasos del pene, inyectando sangre el, pero cualquier problema circulatorio puede impedirlo o no hacer completo el acto

Es cierto que también puede estar provocado por la edad, el tabaquismo, o la di lipemia (grasas en la sangre), pero todo deriva en lo mismo: decir, venas obstruidas

Pero la gran incidencia la provoca la diabetes, y la hipertensión
La DE es un problema muy común en varones diabéticos y asociada con neuropatía diabética

Quizás si se esta recientemente diagnosticado uno piensa que tiene suerte, pero …

En los diabéticos, la disfunción eréctil puede ocurrir por neuropatía (p. ej..: polineuritis), disminución del flujo sanguíneo (hoy sabemos que hay alteraciones del endotelio –capa interna de los vasos sanguíneos-) y factores psicológicos.

La diabetes está asociada con pérdida de calidad de vida. Según un estudio publicado en la revista Diabetes Cara, la disfunción eréctil en los diabéticos está asociada con un incremento en el estrés provocado por la diabetes, peor control metabólico y aumento muy importante en los síntomas depresivos.

Según este estudio, 63% de los pacientes reportó que sus médicos nunca los interrogaron sobre problemas sexuales; además, la incidencia de DE aumenta con la duración y la severidad de la diabetes.

En la evaluación de los pacientes con DE es necesario realizar una historia clínica exhaustiva

No obstante hay que considerar que varias sustancias pueden también producir disfunción eréctil: antihipertensivos, antiarrítmicos, beta-bloqueantes, antidepresivos, antiandrógenos (finasteride –ahora usado también en la alopecia-, ciproterona), bloqueantes H2 para la úlcera (cimetidina, ranitidina), alcohol, tabaco y drogas ilegales.

El estado psicológico

La aparición de un "fracaso sexual" puede generar un sentimiento de desvalorización, en el hombre, asociándose a una  ansiedad de desempeño, pudiendo establecer una depresión.  En lugar de tratar de hacer frente a su problema, el paciente está convencido de que su diabetes, lo llevará inevitablemente a impedir el coito, lo que aumenta la frustración en la pareja, generando nuevos problemas.

Se produce un círculo vicioso en el cual las reacciones continuación mantiene las dificultades sexuales.

 

 Diabetes, enfermedad crónica, a menudo aumenta el sentimiento de pérdida agravada por la aparición de dificultades sexuales.

Vamos, que ser hipertenso, con mas de 50 años, fumador y bebedor, y por encima diabético tiene todas las posibilidades de que no se levante mas que por un milagro

 

Los hombres con diabetes hacen frente a muchas dificultades, pero pocos problemas son de frustración que la disfunción eréctil, especialmente para hombres más jóvenes. Aunque la tensión y otros factores pueden interferir con una vida de sexo sana, la diabetes contradice las reacciones físicas que conducen a las erecciones. De hecho, sobre la mitad de todos los hombres que hagan que la diabetes sufra de la disfunción eréctil, y el problema puede ser más severo y menos responsivo al tratamiento que qué hombres con de la impotencia experiencia generalmente.

Porqué la diabetes conduce a la disfunción
La diabetes se liga a muchas anormalidades, pero dos interrupciones dominantes son directamente responsables de la disfunción eréctil, dicen a Ira D. Sharlip, MD, profesor clínico auxiliar de la urología en la universidad de California, San Francisco que el primer es la neuropatía, que daña los nervios a través del cuerpo, incluyendo ésos al pene. Aunque despiertan a los hombres emocionalmente, el daño del nervio pueden interferir con el reflejo natural que causa erecciones.

El segundo problema se relaciona con los vasos sanguíneos que enangostan, una ocurrencia común con diabetes. Además de causar otras complicaciones, tales como enfermedad cardíaca, una carencia de la buena circulación significa que no bastante sangre pueda fluir dentro y fuera del pene. Agregados juntos, estos efectos de la diabetes hacen especialmente difícil para que los hombres alcancen o mantengan una erección.

Tomar una ocasión en cambio
Afortunadamente, hay muchas medidas que los hombres con diabetes pueden tomar para prevenir y potencialmente para superar la disfunción eréctil. Sharlip dice que el mismo consejo para manejar tu diabetes se aplica a alentar tu función sexual. “Controlar tu peso, controlar tu colesterol, controlar tu presión arterial, y no fumar.” él dice. Tales cambios de la forma de vida pueden conducir para mejorar control del azúcar y para mejorar complicaciones de la diabetes, incluyendo el desarrollo de problemas eréctiles. Pero Sharlip advierte si tales pasos puedan invertir totalmente la disfunción eréctil en sus el propios. “Muy está tentando a pensar que el control de esos factores de riesgo invertiría la disfunción eréctil.” él dice. “Pero no hay estudios con todo que prueban ése es el caso.”

Un estudio ha demostrado que los hombres pesados que perdieron 40 o más libras terminaron para arriba con una vida de sexo levemente mejor. Aunque los hombres no eran diabéticos, muchos hombres con diabetes son obesos, sugiriendo que la pérdida del peso pudo ayudar. Los investigadores de Italia siguieron a 110 hombres con la disfunción eréctil que eran perceptiblemente gordos para su altura. Después de dos años, los hombres que ejercitaron y perdieron peso divulgaron una mayor capacidad física para tener sexo comparado a los hombres que seguían siendo pesados.

Medicaciones para los hombres solamente
Junto con cambios de la forma de vida, varias drogas de la contra-impotencia se pueden utilizar para la disfunción eréctil. Las tres drogas en el mercado-Viagra, Cialis y Levitra-son igualmente eficaces, Sharlip dice. Sin embargo, no se parecen trabajar absolutamente también en los hombres con diabetes, que tienen típicamente problemas eréctiles más severos. No obstante, él agrega: “sobre 50 por ciento de pacientes con diabetes responder.”

Similar a las advertencias para los pacientes de la diabetes de los hombres que están tomando las medicinas del nitrato para la enfermedad cardíaca no debe tomar generalmente Viagra-como las drogas porque la combinación puede levantar el riesgo de los ataques del corazón. Sharlip dice eso con excepción de ese, diabetes no presenta cualquier riesgo más otro.

Apenas para ser seguros, algunos doctores recomiendan que los hombres con diabetes que aparecen a riesgo para la enfermedad cardíaca experimentan una prueba de tensión del ejercicio antes de intentar tales drogas de la contra-impotencia. Los hombres con diabetes están en un mayor riesgo para los problemas del corazón generalmente y la prueba puede ayudar a detectar las anormalidades que podrían levantar el riesgo de efectos secundarios de un tratamiento de otra manera seguro.

 

Otras opciones que elevan
Los nuevos tratamientos de la contra-impotencia se están desarrollando actualmente. Mientras tanto, algunos hombres pueden tomar la testosterona, una hormona masculina natural que pueda mejorar la impulsión del sexo. Pero a menos que un hombre con diabetes tenga testosterona baja, Sharlip dice que hay una pequeña ocasión que ayudará contra la disfunción eréctil.

Hay otras terapias eficaces además de las drogas, incluyendo inyecciones, de las bombas externas y de los implantes quirúrgicos. La mayoría de los hombres encuentran éstos menos atractivos que una píldora simple, pero Sharlip dice que pueden ser una opción útil cuando las drogas no pueden trabajar.

  • La inyección Terapia-Para ésas sin miedo de tiros, allí es las medicaciones especiales que los hombres pueden inyectar en la base del pene. El tratamiento, que se deriva de tejido fino penile, dilata los vasos sanguíneos para producir una erección. El despertar normal comienza en el plazo de cinco a diez minutos después de una inyección, con las erecciones durando sobre media hora. Una pelotilla pequeña de la medicación se puede también insertar cerca de la extremidad del pene y trabaja más o menos de la misma manera como inyecciones. Pero “que es menos probable ser eficaz.” dice Sharlip.
  • La bomba externa de la Bomba-Uno es un dispositivo formado tubo que se pone sobre el extremo del pene. El dispositivo actúa como vacío que fuerce flujo de la sangre en el pene, incitando una erección. Algunos hombres pueden encontrar la bomba incómodo, y poco uso él para muy de largo.
  • Implantar-Sharlip dice que los implantes quirúrgicos son el solo tratamiento más confiable y más eficaz para la disfunción eréctil. Desafortunadamente, él agrega: “Son también los más invasores.” Con un implante, equipan los hombres con una suavidad, el dispositivo salino-llenado que se amplía y contrae exprimiendo el escroto, cualquier momento el paciente desea. El dispositivo, que es invisible si el pene es flácido o erige, no humedece la sensación normal del sexo.

Cambiando hábitos malsanos y buscando las opciones del tratamiento para la disfunción eréctil, Sharlip dice que la mayoría de hombres con diabetes puede conducir vidas sexual activas

Diabetes y sexualidad

El sexo en los enfermos diabéticos

La disfunción eréctil es un problema muy común en varones diabéticos y asociada con neuropatía diabética y enfermedad vascular periférica. El 50% de los varones diabéticos desarrolla esta patología dentro de los 10 años del diagnóstico. La diabetes está asociada con pérdida de calidad de vida. Según un estudio publicado en la revista Diabetes Care, la disfunción eréctil en los diabéticos está asociada con un incremento en el estrés provocado por la diabetes, peor control metabólico y aumento muy importante en los síntomas depresivos.

 

 

 

Diabetes y disfunción eréctil (DE)
La disfunción eréctil (DE) es un marcador potencial de enfermedad cardiovascular, ya que comparte con ésta muchos factores de riesgo, como edad, tabaquismo o dislipemias (grasas altas en la sangre); y coexisten con muchas otras enfermedades, como
diabetes e hipertensión. La DE es un problema muy común en varones diabéticos y asociada con neuropatía diabética y enfermedad vascular periférica. El 50% de los varones diabéticos desarrolla esta patología dentro de los 10 años del diagnóstico. La prevalencia es de entre 50% y 70% en los varones diabéticos y se incrementa con la edad, llegando a ser 95% en varones diabéticos de 70 años. En pacientes diabéticos tratados, según el estudio MMAS, la prevalencia de impotencia fue 3 veces mayor que en la muestra completa de pacientes.
Según un estudio epidemiológico con 15.770 pacientes diabéticos, 22 % de los pacientes con diagnóstico reciente ya tenían DE. La prevalencia para diabetes tipo I aumentó, de 6% para pacientes entre 30 y 40 años a 55% en los de 60 a 70 años. En forma similar, para
diabetes tipo 2 pasó de 4% a 48% para los mismos grupos de edades.
En los diabéticos, la disfunción eréctil puede ocurrir por neuropatía (p. ej.: polineuritis), disminución del flujo sanguíneo (hoy sabemos que hay alteraciones del endotelio –capa interna de los vasos sanguíneos-) y factores psicológicos. Además, al implantar prótesis, se ha encontrado pérdida de músculo liso del pene en el tejido cavernoso extraído de pacientes diabéticos. También sabemos que los niveles de óxido nítrico sintetasa (enzima que acelera el paso de la L-arginina en óxido nítrico –gas vasodilatador que interviene en uno de los pasos de la erección tanto del pene como del clítoris- en el cuerpo cavernoso) están disminuidos en diabéticos, fumadores y personas con deficiencia de testosterona.
La diabetes está asociada con pérdida de calidad de vida. Según un estudio publicado en la revista Diabetes Care, la disfunción eréctil en los diabéticos está asociada con un incremento en el estrés provocado por la diabetes, peor control metabólico y aumento muy importante en los síntomas depresivos. Según este estudio, 63% de los pacientes reportó que sus médicos nunca los interrogaron sobre problemas sexuales; además, la incidencia de DE aumenta con la duración y la severidad de la diabetes.
En la evaluación de los pacientes con DE es necesario realizar una historia clínica exhaustiva, considerando cirugías, enfermedad endocrina, neurológica, psiquiátrica o de infecciones de transmisión sexual (ITS). Hay que buscar evidencia de enfermedad cardiovascular y estudiar el sistema genitourinario y, en particular, buscar signos de ginecomastia (agrandamiento de las mamas), patología del pene -como el Peyronié- o de los testículos. En cuanto a exámenes de laboratorio, se debe determinar análisis de sangre completo, testosterona, prolactina, TSH y antígeno próstatico específico (PSA). Otras pruebas incluyen Doppler peneano, RigiScan, cavernosografía y arteriografía pélvica.
Varias sustancias pueden inducir disfunción eréctil:
antihipertensivos, antiarrítmicos, beta-bloqueantes, antidepresivos, antiandrógenos (finasteride –ahora usado también en la alopecia-, ciproterona), bloqueantes H2 para la úlcera (cimetidina, ranitidina), alcohol, tabaco y drogas ilegales.
Tratamiento

  • Tratamiento específico de la diabetes (medicaciones orales, insulina, dieta)
  • Corregir otros factores de riesgo mayores: depresión, hipertensión arterial, colesterol alto, tabaquismo, vida sedentaria, alcoholismo
  • Sildenafil (Viagra) y otros inhibidores de la fosfodiesterasa (tadalafil, vardenafil)
  • Apomorfina
  • Drogas vasoactivas o intracavernosas (Papaverina, Fentolamina, PGE1)
  • Vitaminas del Complejo B (B1, B6, B12, fólico)
  • L-Arginina, Damiana, Yohimbina (un laboratorio está en fase III de investigación, con una combinación de yohimbina de acción central y L-Arginina para estimular la producción de óxido nítrico sintetasa, medicaciones que ya nosotros la veníamos empleando con cierto éxito)
  • Testosterona Y DHEA (cuando están bajas)
  • Aumentar la actividad física
  • Terapias sexuales

 

La diabetes, sobre todo si se trata de una diabetes con un deficiente control glucémico mantenido durante años, puede dar lugar a alteraciones vasculares y nerviosas que, si afectan a vasos y nervios del área genital, puede dar lugar a problemas en la vida sexual de algunos hombres.

Este tipo de situaciones o problemas, de manera global, se denominan "disfunciones sexuales masculinas", y en ellas se incluyen alteraciones de la erección, de la eyaculación, en el orgasmo, en la sensibilidad e incluso en el deseo sexual.

Pero también es preciso tener en cuenta que, en muchas ocasiones, la diabetes, y sobre todo su diagnóstico, puede suponer una situación de angustia, inseguridad, infravaloración y de miedo al fracaso, lo que, por sí solo ya es capaz de producir una disfunción sexual, pero que, cuando se asocia a factores físicos, incrementan de manera considerable todos estos problemas.

No obstante, todas las disfunciones sexuales que aparecen en un diabético deben ser atribuidas exclusivamente a la diabetes, ya que existen muchas otras causas que pueden originar y dar lugar a disfunciones sexuales masculinas y que no tienen nada que ver con la diabetes, y que también pueden aparecer en los hombres diabéticos, como en cualquier otro, sumándose esos factores de riesgo a la propia diabetes.

La disfunción eréctil o "impotencia"

La disfunción sexual más frecuente en hombres con diabetes es la disfunción eréctil o "impotencia".

Consiste en la dificultad o imposibilidad permanente y repetida (no esporádica) de lograr una erección que permita al hombre mantener relaciones sexuales satisfactorias.

Se trata de una situación que afecta, en mayor o menor grado, aproximadamente, al 50% de los varones entre los 40 y los 70 años, independientemente de que sean diabéticos o no.

¿Por qué se produce?

Para que se produzca la erección, el pene tiene los llamados cuerpos cavernosos, estructuras esponjosas situadas encima de la uretra a lo largo de todo el pene. Cuando se produce una estimulación sexual, los músculos de los cuerpos cavernosos se relajan y permiten la entrada de sangre hacia éstos, llenándolos y haciendo que el pene se expanda y aumente de tamaño, comprimiendo las venas, lo que impide que la sangre salga, produciéndose la erección.

La impotencia se puede producir por alteraciones en cualquiera de los pasos que dan lugar a la erección:
· Alteración en los nervios y la sensibilidad del pene.
· Bloqueo de las arterias, que no permite la llegada de suficiente flujo sanguíneo.
· Incapacidad para retener y almacenar la sangre.

Entre las causas que pueden originar alguna de estas alteraciones se encuentran, de manera genérica: enfermedades (diabetes, enfermedades renales, alcoholismo crónico, enfermedades vasculares, cirugía de la próstata,…); el uso de determinados medicamentos (antidepresivos, tranquilizantes, pastillas para adelgazar, antihistamínicos,…); fumar, ya que afecta a la circulación sanguínea; el consumo excesivo de alcohol y el uso de drogas; y trastornos hormonales.

En otro orden de causas encontramos los factores psicológicos, causantes del 10 – 20 % de los casos de impotencia, y entre los que destacan el estrés, la ansiedad, sentimientos de culpa, depresión, baja autoestima y el miedo a fallar. Todos estos sentimientos y temores se pueden ver incrementados en el hombre diabético por el miedo a sufrir una hipoglucemia.

¿Qué hacer?

Ante todo es preciso insistir en que lo que no hay que hacer es encerrarse en uno mismo, callarlo y ocultarlo.

Es preciso, en primer lugar, hablar con la pareja y no dejarse vencer por la situación, no dejarse abatir por la idea de que se es un "inútil" que "no sirve para nada". La comunicación con la pareja y una actitud positiva pueden marcar una gran diferencia en la vida sexual.

También debe hablarse con el médico, éste podrá remitir a un especialista o bien determinar cual es el tratamiento más adecuado para resolver el problema, ya que actualmente existe una gran variedad de opciones de tratamiento, que dependerán de la causa de la impotencia y de la lesión existente en ese momento.

Las alternativas terapéuticas consisten en una, o más, de las siguientes opciones:
· Psicoterapia o terapia conductual.
· Tratamiento hormonal con Testosterona.
· Terapia intrauretral o de inyecciones de prostaglandinas.
· Dispositivo de aspiración al vacío.
· Cirugía para reconstruir las arterias dañadas.
· Implantes peneanos (inflables, maleables,…)

Otras Disfunciones sexuales

La disfunción eréctil o impotencia, con ser la más frecuente, no es la única disfunción sexual masculina. Los hombres, con o sin diabetes, pueden presentar otras disfunciones sexuales, como:
· Eyaculación precoz, alcanzando rápidamente la excitación y originando unas relaciones cortas en el tiempo e insatisfactorias para la pareja.
· Eyaculación retardada, con retraso en la consecución del orgasmo y relaciones insatisfactorias.
· Anorgasmia o ausencia de placer durante el orgasmo. Dificultad para alcanzar el orgasmo. Puede suceder ante la existencia de una avanzada neuropatía vegetativa, aunque es mucho más frecuente que sea debido a problemas de tipo obsesivo y angustioso.
· Dispareunia o coito doloroso. Generalmente ocasionado por un rechazo a mantener relaciones, ocasionado por sentimientos de inseguridad y baja autoestima, o también por una profunda alteración en la sensibilidad del sistema nervioso.

Conclusiones

Es importante mantener el mejor control posible de la diabetes como prevención de las disfunciones sexuales, y no caer en el error de esconder la cabeza pensando: "Yo no tengo problemas". Los niveles altos de glucemia pueden ir dañando los nervios y vasos sanguíneos, pudiendo afectar y alterar la actividad sexual de la persona.

La existencia o aparición de alguna disfunción sexual puede tener consecuencias psicológicas negativas, que agravan aún más la problemática.

Las disfunciones sexuales son situaciones que se presentan con mucha frecuencia. Ante la presencia de cualquier tipo de disfunción sexual, se hace necesario tratar el tema, abiertamente, con la pareja, y consultar con el médico. Él es el más capacitado para indicar el tratamiento más adecuado.

Y es muy importante recordar que, con los tratamientos que existen en la actualidad, se puede solucionar cualquier problema de disfunción sexual, permitiendo disfrutar de una vida sexual más placentera, sobre todo si se detectan precozmente

Algunas prevenciones sobre el uso del Viagra*

He escuchado, en boca de pacientes o en grupos de adolescentes, y leído en distintos medios, sobre un uso frívolo o recreativo del Viagra entre jóvenes, en “boliches”,”raves” o “discos”, combinado con alcohol, sustancias como la cocaína, el éxtasis o el “poper”.

Con el alcohol no hay una verdadera contraindicación sino una prevención: las bebidas alcohólicas tienden a bajar la presión arterial y eso puede verse potenciado por el uso conjunto con este medicamento. O sea que tomar sildenafil estando alcoholizado, parecerá muy divertido, fashion, o a la mode, pero puede presentar complicaciones.

El “poper”, que se inhala, es básicamente nitrito de amilo (el famoso “lanzaperfume” de antaño) que por sí mismo puede marear y producir hipotensión con desmayos. El Viagra está contraindicado con los nitritos y nitratos (medicamentos que se usan como vasodilatadores coronarios), por lo tanto, les cuento, queridos jóvenes, que con el uso conjunto con el “poper”, CORREN SERIOS RIESGOS para su salud, y no es sólo una declaración “careta”, no es sólo una prevención ética, sino con criterio de evitar desmayos, lipotimias y estados de shocks.

El Viagra habría que usarlo con precaución con el cisapride, la cimetidina, la eritromicina y antibióticos macrólidos (eritromicina, claritromicina), con astemizol y algunos antimicóticos (ketoconazol, itraconazol), inhibidores de la proteasa (usados contra el HIV), algunos antidepresivos (fluvoxamina y nefazodone) por lo que en pacientes polimedicados siempre hay que tener precauciones, pero esto no es privativo del sildenafil sino de todos los fármacos: hoy en Medicina se da mucha importancia a las interacciones medicamentosas, incluso con hierbas como el antidepresivo hipérico o la yohimbina y hasta con el jugo de pomelo que inhibe un citocromo del hígado, por lo que toda prescripción tiene que estar en mano de los médicos.

Con el uso conjunto de cocaína, éxtasis o anfetaminas –ya aisladamente se corren riesgos puesto que esas drogas son neurotóxicas o cardiotóxicas- y el Viagra, me parece un verdadero uso descabellado de un fármaco, efectivo y seguro cuando es de venta bajo receta por indicación médica.

Creo que muchos jóvenes han caído bajo las redes de la ansiedad por el rendimiento, por “no poder fallar estando borrachos o falopeados” (palabras textuales de un paciente) lo que los lleva a tomar posiciones peligrosas para su salud.

Otra cosa con la que quisiera alertar a la población en general es uno de los mitos que dice que “con el Viagra no hay necesidad de hacer estudios complementarios ni consultas médicas”. Esto es totalmente falso. En absoluto excluye, para el diagnóstico de la disfunción eréctil (impotencia) -de acuerdo al criterio del médico, al cuadro clínico y psicológico- el pedido de análisis de sangre ni los estudios específicos o los que amerite cada caso según existan o no factores de riesgo cardiovascular: ergometrías, radiografías de tórax (en fumadores crónicos, p. ej.), estudios prostáticos, controles de presión arterial (puedo asegurar que he detectado hipertensión arterial, diabetes, o colesterol alto, problemas hormonales o cardíacos en pacientes que ni sabían que los padecían o en otros que, habiendo tenido registros previos, se hacían los desentendidos) y exámenes clínicos. Puedo decir que, muchas veces la disfunción eréctil, es un predictor, un marcador de otra patología de base (que muchos casos puede ser también una depresión). En algunos cuadros psicológicos se pueden hacer tests. Estos cuidados no son por el uso del Viagra sino porque es hacer mala medicina prescribir sólo por el síntoma y descuidar los desajustes que muchos pacientes con impotencia padecen.

Es importante corregir los factores de riesgo para mejorar la calidad de vida tanto como para que el sildenafil sea más efectivo, como lo demostramos en un trabajo presentado en el congreso de Psiquiatría de Chicago 2000: en aquellos pacientes que no tenían ningún factor de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, diabetes, sedentarismo, obesidad, tabaquismo, alcoholismo y abuso de sustancias, lípidos altos en la sangre) la respuesta era casi del 100%, en aquellos que tenían 1 factor de riesgo la respuesta al sildenafil descendía al 85.7% y en los que tenían 2 ó más bajaba al 78.9%, lo que aconseja la reducción de los mismos por ambos motivos: mejora de la calidad de vida y de la respuesta erectiva con el sildenafil. No me canso de repetir que muchos pacientes que se acercaron al consultorio procurando el uso del Viagra pudieron, posteriormente, hacerse cargo del descuido en que habían caído: son aquellos grandes fumadores o bebedores, con vida sedentaria y estrés, con diabetes y colesterol fuera de control, con síntomas circulatorios que, aunque parezca extraño, jamás hubieran consultado por esas situaciones pero sí por la impotencia: luego en las consultas sexológicas pudieron rever la situación.

Cuando se consulta a un médico –y puede ser en un Hospital o en un Centro de salud, o en una Obra Social- creo que se está actuando correctamente: cuidar a los pacientes es también cuidarse, como no lo es cuando se vende un remedio (incluso psicofármacos) sin la prescripción médica.

El Viagra (citrato de sildenafil) es un medicamento para una condición médica como la disfunción sexual eréctil -que también pueden padecer jóvenes-, que cambió la historia de la Farmacología, la Sexología y la Medicina, marcando un camino (que ahora continuarán nuevos fármacos como el tadalafilo o el vardenafil) del cual no se volverá: el hecho de conocer el mecanismo íntimo de la erección y la acción específica del fármaco en el lugar específico, augura a los varones que no descuiden otros factores indispensables del erotismo -que no pasa sólo por las pastillas ni por sus partes genitales o por el falo erecto- una larga y satisfactoria vida sexual.

* DR. ADRIÁN SAPETTI, médico psiquiatra, psicoterapeuta, sexólogo clínico, Presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, autor del libro “El sexo y el varón de hoy”; director del Centro Médico Sexológico, Bs. As., Argentina.

Nota del editor: como lectura complementaria se aconsejan los artículos alojados en la sección El Viagra.

 

Enterate que produce la píldora azul, sus efectos y como funciona.

Keryn se había acostumbrado a no tener relaciones sexuales. A los 49 años, había advertido la falta de interés de su marido en los últimos años. Phil, de 55, tenía evidentemente problemas para excitarse y se aislaba de ella físicamente. Luego Keryn descubrió algo que sacudiría su matrimonio hasta la médula. Encontró una caja de Viagra en el fondo de un cajón del baño. Su marido apenas la había tocado durante meses, así que, ¿para qué el Viagra? Keryn supuso de inmediato que Phil vivía una aventura. Se volvió suspicaz, enojada y alterada, y a pesar de varias semanas de terapia y la firme negativa de Phil respecto a la infidelidad, no pudo superar su desconfianza. Irónicamente, el intento de Phil por reavivar la pasión terminó por desbaratar su matrimonio de 18 años. La terapeuta sexual Heide McConkey dice que ha tratado a muchas parejas que han descubierto que la pildorita azul es todo menos “mágica”. McConkey cree que si los hombres involucraran a su pareja en la decisión de recurrir al Viagra, estas crisis de pareja podrían evitarse.

En su papel como presidente de Impotence Australia, Brett McCann también ha visto los inconvenientes de “la vitamina V”. Si bien reconoce que el Viagra ha “puesto el énfasis sobre la salud sexual masculina” y ha traído algunos cambios positivos, también advierte que puede crear tensión en una relación. “Los hombres que no han comentado el uso de Viagra con su pareja tal vez descubran cierta resistencia de su parte de volver a ser sexualmente activa. Puede haber miedo incluso en torno a la intimidad y al fármaco mismo”, observa.

La llamada píldora milagrosa cumplió diez años en 2008. En el decenio desde que el Viagra (citrato de sildenafil) llegó a los anaqueles, ha provocado una revolución sexo farmacéutica al ofrecer a los hombres impotentes la oportunidad de volver a llevar las riendas. Al relajar los vasos sanguíneos del pene, permite un mayor flujo de sangre, lo cual, con la excitación, produce una erección.




El descubrimiento del Viagra a fines de los años 90 causó revuelo en la industria farmacéutica, en los medios y en los millones de hombres que tenían por fin la llave dorada de la virilidad eterna. Quienes sufrían de disfunción eréctil podían tragarse simplemente una tableta y ver su masculinidad restaurada ante sus ojos.

Tal vez le haya restaurado la función sexual a millones, pero también se le achacan al Viagra una serie de problemas físicos, que incluyen pérdida de la vista y destellos azules en los ojos, pérdida del oído, infarto al corazón, congestión nasal, mareos y desvanecimiento. Aunque falta probar muchos de estos vínculos, existen efectos secundarios sociales muy reales.

Un estudio de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, encontró que a las mujeres (de entre 33 y 68 años de edad) les preocupaba desde la pérdida de la espontaneidad hasta la posible infidelidad.

Parece ser que muchas mujeres cuyas parejas han entrado en la moda del Viagra sienten demasiada presión. Debido al alto costo de cada píldora, muchos varones tratan de sacarle el mayor provecho a su dinero realizando múltiples actos en un corto período. La mayor frecuencia puede resultar física y emocionalmente agobiante para muchas mujeres. La insistencia del hombre en aprovechar al máximo la oportunidad puede sobreponerse a la falta de deseo de la mujer.

Según Brett McCann, las parejas que han disfrutado del mayor éxito con el uso del Viagra son aquellas que se han detenido a reflexionar sobre el impacto que pueda tener en sus interacciones el renovado vigor sexual. “Si un hombre evalúa probar el Viagra, yo le aconsejaría que hablara con su pareja desde el principio”.

McCann sugiere que el proceso para volver a la relación sexual debe ser lento y de colaboración mutua. “La intimidad extrema puede ser un cambio importante para una pareja que no ha tenido relaciones desde hace tiempo. No es como volver a andar en bicicleta: se requiere de tiempo”.

En contra de la percepción popular, el Viagra no es un afrodisíaco. Los temores de que el hombre se vuelva promiscuo carecen en gran parte de fundamento. “No convierte a una persona en maniático sexual”, explica McCann. “La capacidad de tener una erección no obligará a una persona necesariamente a tener una aventura. El Viagra no es responsable de esa opción moral”.

Como lo expresó una mujer del estudio de Canterbury: “¿Por qué no pueden aceptar que la vida cambia y que no pasa nada si no pueden tener una erección? ¿Cuál es el problema?”

El problema, dice Pamela Supple, es que para muchos de nosotros la sexualidad es importante, independientemente de la edad que tengamos. “Es un mito que la gente mayor ya no quiere tener relaciones. Hay muchas personas grandes que tienen relaciones frecuentemente hasta el día en que se mueren”.

Para algunos es una idea agotadora, pero para otros es evidentemente una invitación a beber de la fuente de la eterna juventud. Según lo ve Brett McCann, mientras sea una aventura compartida, el Viagra no tiene por qué tener inconvenientes. “Es una decisión conjunta”, dice. “No se trata sólo del pene de él, sino de la relación”.   
Verdades del Viagra:

• En alrededor del 20% de los varones, no produce ningún resultado.
• Por su efecto vasodilatador, los atletas lo han estado usando con éxito como una droga legal para mejorar su desempeño.
• Aunque no existen pruebas claras de que cause ataques al corazón, puede ser mortal si se toma con medicamentos de nitrato, como los que se utilizan para la angina de pecho.
• Se dice que los zoólogos chinos han estado suministrando dosis de Viagra a machos panda con la esperanza de aumentar los 30 segundos que dura el coito en promedio a 20 minutos, para mejorar las probabilidades de que logren fecundar a la hembra.
• No provoca erecciones espontáneas ni persistentes. Una tableta dura de 4 a 6 horas en promedio, y la erección sólo ocurre cuando hay excitación.
• Se dice que se ha vuelto popular entre hombres jóvenes que lo utilizan como antídoto a fármacos que inhiben la erección, como el éxtasis.

 

LA SEXUALIDAD EN LAS PERSONAS QUE SUFREN DIABETES

La salud en su relación con la sexualidad integra cuestiones de bienestar orgánico, psíquico, social y, por supuesto, sexual. Son, por tanto, amplios y cotidianos los problemas que afectan a la sexualidad, pero por lo general se miran de soslayo y no son tenidos en cuenta. En las habituales relaciones del médico con los pacientes, la sexualidad suele ser un tema tabú que no se aborda y sobre el que no se suele consultar por propia iniciativa. Sin embargo, numerosos estudios demuestran una clara relación entre calidad de vida y vida sexual satisfactoria. En algunos, incluso se asocia esta última a una mayor longevidad. En consecuencia, es cada vez más habitual que el personal sanitario se conciencie de lo importante que es abordar las cuestiones sexuales con los pacientes en su consulta, dada la alta frecuencia de trastornos, fácilmente curables, que repercuten en la calidad de vida. Una calidad que mejorará si se logra terminar con la escisión habitual entre sexo y salud, algo que lleva a que muchas personas con trastornos sexuales no reconozcan su relación con alguna enfermedad que pudieran padecer. La persona que sufre hipertensión o que tiene diabetes y presenta capítulos de problemas sexuales puede no ser consciente de que están directamente relacionados con su enfermedad, tal vez con la dieta poco saludable que lleva, o de que esos problemas son consecuencia de los fármacos que ingiere.

De hecho, para que el ciclo de la respuesta sexual se desarrolle de manera satisfactoria, tanto en la mujer como en el hombre, es esencial la adecuada irrigación sanguínea de las zonas genitales y de los órganos y sistemas implicados. Cualquier enfermedad que afecte a los vasos comprometerá también el rendimiento erótico.

Los mecanismos por los que una enfermedad puede menoscabar la vida sexual son numerosos y conviene conocerlos. Están reconocidos como factores de riesgo la diabetes, hipertensión, dislipemias (elevación de los niveles en sangre del colesterol o los triglicéridos), estrés, una vida sedentaria, obesidad, tabaquismo y la toma abusiva de sustancias como alcohol, drogas, etc.

La diabetes es una alteración del metabolismo de los hidratos de carbono que se caracteriza por un aumento excesivo de la glucosa en sangre.

Existen dos tipos de diabetes, la diabetes Tipo I, que suele presentarse de manera brusca, en personas jóvenes y requiere tratamiento con insulina, y la diabetes Tipo II, que comienza de manera insidiosa, con pocos síntomas, habitualmente en personas mayores de 35 años y que suele tratarse con fármacos orales.

La diabetes Tipo II está muy relacionada con la obesidad y es más frecuente que provoque trastornos circulatorias, sobre todo cerebrales y cardíacas. También suelen asociarse en mayor medida a otras enfermedades como hipertensión y dislipemia (colesterol alto).

La diabetes, en cualquiera de su dos tipos, produce, dentro de los 10 primeros años de su diagnóstico, disfunción sexual en aproximadamente la mitad de los pacientes y según avanza la enfermedad la cifra aumenta. Los trastornos sexuales afectan sobre todo a la fase de excitación y provocan dificultades de excitación y de lubricación en la mujer, y disfunción eréctil en el hombre. Esta afectación de la excitación sexual en las personas con diabetes es más progresiva y grave que la que ocurre con otras enfermedades, y a lo largo de su evolución se le asocian trastornos de deseo y también en el orgasmo. A la acción negativa de la diabetes sobre la función sexual se suma la de otras enfermedades que suelen ser simultáneas como hipertensión, colesterol alto e incluso la toma de algunos medicamentos.

La diabetes, sobre todo la Tipo II, lleva asociada en muchas ocasiones problemas sexuales que deben ser tratados por un facultativo

La disfunción eréctil, mal llamada impotencia, consiste en la incapacidad para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual. En el hombre con diabetes es muy frecuente y tiene su origen en los trastornos circulatorios y neuropáticos que la enfermedad provoca, y si no se trata médicamente, aumenta con la edad y los años de evolución de la enfermedad. Con el tiempo, la disfunción eréctil genera pérdida de confianza en la propia capacidad para alcanzar la erección, temor a fracasar e incomunicación con la pareja, que podrá malinterpretar algunas conductas (suele pensar que ha perdido atractivo o que hay otra persona de por medio) y es fácil que se produzca un grave conflicto. Todo ello tiende a perpetuar la disfunción eréctil y a que se asocien trastornos del deseo y del orgasmo si no se realiza un adecuado tratamiento. La diabetes agrava y acelera los trastornos vasculares en el pene típicos del varón que envejece.

En la mujer con diabetes se han comprobado los trastornos del deseo, las dificultades en la lubricación vaginal y la anorgasmia. La disminución o ausencia de la libido o del deseo puede tener un origen psicológico (relaciones insatisfactorias, ansiedad, sentimiento de inferioridad, vergüenza, baja autoestima), pero también a menudo está relacionada con la enfermedad, debido a que los altos niveles de glucosa pueden ocasionar cansancio intenso, lo que conlleva descenso del deseo. El problema sexual más frecuente son las dificultades para obtener una adecuada lubricación por afectación de la excitación asociada a una falta de expansión vaginal, lo que conduce a unas relaciones coitales irritables y dolorosas (dispareunia) y que suelen acarrear disminución del deseo e incluso rechazo a las relaciones sexuales. La anorgasmia o incapacidad para alcanzar el orgasmo la produce la falta de lubricación y el coito doloroso. Un factor añadido que multiplica el rechazo sexual es la frecuente aparición de infeccione s vaginales, propiciadas por los elevados niveles de glucosa, que provocan molestias (mal olor, picor, sensación de suciedad).

Los factores psicológicos sobre cómo se vive la diabetes y cómo se adapta la vida a la enfermedad afectan de manera significativa a la relación sexual. La diabetes puede tener repercusión en la autoestima y en la imagen personal, favorecer los sentimientos negativos de inseguridad, de ser diferente, de haber perdido atractivo y capacidad de seducción y miedo al rechazo. Todo esto favorece conductas que evitan la actividad sexual por miedo al contacto íntimo.

En algunas mujeres el temor a un embarazo no deseado, con todo lo que ello comporta (miedo a las posibles consecuencias sobre el feto y sobre la propia salud) provoca estados de ansiedad que propician el desinterés sexual y, si se lleva a efecto, a adoptar una actitud tensa que ahuyenta cualquier sensación placentera.

En la diabetes Tipo I los trastornos sexuales referidos aparecen de manera más tardía y son menos graves que en la diabetes Tipo II, entre otras razones porque el Tipo I suele asociarse en menor grado a enfermedades como hipertensión, dislipemia y trastornos circulatorios, que también menoscaban la función sexual.

En el tratamiento de los trastornos sexuales inducidos por la diabetes, el correcto seguimiento de la enfermedad de base ocupa un papel relevante. Es esencial cumplir de manera adecuada con la dieta, la toma regular de los fármacos que el médico aconseje (antidiabéticos orales o insulina), la práctica de ejercicio de manera regular y la corrección de los otros factores que pueden agravar la disfunción sexual (depresión, hipertensión arterial, colesterol alto, tabaquismo, vida sedentaria, alcoholismo, ingesta de algunos fármacos).


Poniéndonos cachondos : Diabetes y Sexualidad



La sexualidad es algo inherente a los seres vivos. En el hombre, además de para procrear, tiene otras connotaciones. Con la edad disminuye, pero sólo en términos de frecuencia y vigor de las relaciones,pues el interés sexual persiste en la edad avanzada en más del 50%, tanto de hombres como de mujeres.

La culminación de la excitación sexual es el orgasmo. Representa el punto cumbre de la relación sexual, el clímax. La palabra orgasmo procede de dos términos griegos: orgasmos, que significa madurar, aumentar, llenarse de deseo, y orge, que significa impulso.
Con la edad se producen cambios fisiológicos, se tarda más en llegar a la excitación, con lo que se puede producir una interpretación errónea: «soy impotente», «soy frígida ».
La impotencia masculina se define como la incapacidad para alcanzar y mantener una erección adecuada del pene, suficiente para lograr la penetración vaginal. Como la palabra impotencia tiene implicaciones negativas, en la actualidad se habla de disfunción eréctil (DE).
Datos recientes, del año 2003, indican que cerca de dos millones de españoles padecen DE. En la Unión Europea serían 30 millones y en todo el mundo ascenderían a 150 millones de varones. El 30% de los españoles entre 40 y 70 años presenta algún grado de DE.
¿Qué produce la DE?
Sus causas son varias. El envejecimiento, la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades del corazón y de las arterias; diversos trastornos hormonales, la toma de algunos medicamentos (diuréticos y otros hipotensores,antidepresivos y ansiolíticos), el tabaco y el alcohol en exceso. También estados depresivos y situaciones de estrés, así como después de cirugía de próstata, vejiga, colon y recto.
¿Por qué se produce la DE?
Para la erección del pene se necesita una incitación sexual mediante estímulos de una región cerebral, el hipotálamo, que envía señales que regulan la llegada de sangre al pene. La relajación del músculo liso de las arteriolas del pene permite la entrada de sangre, que produce la erección. Esa relajación de las arteriolas la produce,entre otros, el sistema nervioso autónomo, lo que va a tener importancia en la diabetes.
Por ello las causas de DE pueden deberse a una falta de percepción de las sensaciones por trastornos psicológicos o urológicos, del sistema nervioso autónomo o somático y del sistema vascular o circulatorio. En el 80% de los casos de DE existe una causa orgánica y coexisten varios factores (neurológicos y vasculares).
Como en la diabetes puede existir una neuropatía (autonómica o distal del nervio pudendo), junto a hipertensión arterial, con o sin nefropatía, la suma de diversos factores queda demostrada. El reciente Estudio sobre Disfunción Eréctil Masculina mostraba su existencia en el 46% de diabéticos, 34% de pacientes con problemas cardiovasculares,28% de hipertensos, 35% de varones con enfermedad vascular periférica y 30% de los que tomaban tranquilizantes.
El 15% de los diabéticos tipo 1 y más del 30% de los del tipo 2 pueden padecer DE. Pero si se tiene en cuenta la edad sólo el 2% de varones diabéticos con menos de 40años tienen DE,frente al 35% en los mayores de 55 años. También parece que cuanto más elevada es la hemoglobina glucosilada, es decir cuanto peor es el control metabólico de la diabetes, mayor es la frecuencia de DE.
El varón asociaba la DE a falta de hombría, virilidad y masculinidad, tenía temor a ser menospreciado, por lo que muchas veces lo ocultaba o negaba su existencia. Había la creencia errónea de que la causa más frecuente era psicógena y, además, no existía ningún tratamiento eficaz y seguro. Por ello no consultaba con el médico. Pero en los últimos años se ha producido un cambio de actitud, se ha perdido el miedo a consultar y los especialistas animan al hombre a dejarse asesorar sobre sus problemas sexuales, acompañado de su pareja.
¿Existe tratamiento de la DE?
Hasta no hace mucho tiempo sólo se disponía de prótesis, sistemas de vacío, supositorios intrauretrales e inyecciones dentro de los cuerpos cavernosos del pene. Pero se trata de métodos incómodos que restan intimidad. Por ello la aparición reciente de fármacos por vía oral restaura la respuesta natural del organismo al estímulo sexual. Estos medicamentos son eficaces en el 70-90% de pacientes con DE, para alcanzar y mantener la erección que permita la penetración vaginal. Para actuar precisan de estímulo sexual. De esa manera mejoran la calidad de vida y la autoestima del paciente con disfunción eréctil.

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